Como un rayo de luz
que llega a la orilla de mi piel
huérfana de auroras
y tardes conquistadas.
Como el bosque
hendido en mi pecho
o el agua que mana
de mis manos para refrescar
la tierra.
O como el roce del frío
a la llegada del invierno
Abro los ojos y estoy
En el museo de paraísos
Perdidos.














